¿Qué es la roséola?
La roséola (roséola infantil) es una enfermedad leve causada por un virus. Por lo general, es inofensiva y es más frecuente en niños de entre 6 meses y 2 años de edad. Es poco frecuente a partir de los 4 años.
¿Cuál es la causa?
La roséola está causada por dos virus comunes. Estos virus pertenecen a la familia de los herpesvirus, pero no provocan el herpes labial ni las infecciones genitales que pueden causar los virus del herpes simple. Se transmiten a través de pequeñas gotículas de líquido nasal y faríngeo de las personas infectadas cuando ríen, hablan, estornudan o tosen. La roséola se transmite principalmente a partir de personas infectadas que no tienen síntomas.
Si su hijo tiene roséola, manténgalo en casa hasta que lleve 24 horas sin fiebre y se encuentre mejor.
¿Cuáles son los síntomas?
La roséola a menudo comienza con una fiebre alta repentina de 103 °F (39.4 °C) a 105 °F (40.6 °C) que dura de 2 a 3 días, aunque puede durar hasta 8 días. El rápido aumento de la temperatura puede ser la primera señal de roséola y a menudo ocurre antes de que se dé cuenta de que su hijo tiene fiebre. La fiebre termina repentinamente.
Una vez que desaparece la fiebre, puede aparecer un salpullido, principalmente en el tronco (torso), el cuello y los brazos. En niños de piel clara, el salpullido tiene un color rosado. En niños de piel más oscura, el salpullido puede ser más difícil de apreciar o tener un color rojo pálido o violáceo. El salpullido no pica y puede durar 1 o 2 días.
En raras ocasiones, se produce dolor de garganta, dolor de estómago, vómitos y diarrea.
Un niño con roséola puede parecer inquieto o irritable y puede tener menos apetito. Pero la mayoría de los niños se comportan con casi total normalidad.
La roséola generalmente es inofensiva. Como cualquier enfermedad que pueda causar fiebre, puede provocar convulsiones por fiebre, que son espasmos musculares incontrolados y falta de respuesta que duran de 1 a 3 minutos. La convulsión por fiebre es causada por el rápido aumento de la temperatura en un corto período de tiempo. Una vez que la fiebre ha alcanzado una temperatura elevada, es probable que el riesgo de convulsiones haya terminado.
¿Cómo se diagnostica?
La roséola se diagnostica mediante el historial médico y un examen físico. El médico suele saber que se trata de roséola si el niño ha tenido fiebre y ahora presenta un salpullido característico.
¿Cómo se trata la roséola?
La fiebre de la roséola puede tratarse con acetaminofén (como Tylenol) o ibuprofeno (como Advil o Motrin). Sea prudente con los medicamentos. Lea y siga todas las indicaciones de la etiqueta. Si le da medicamentos a su bebé, siga los consejos del médico sobre la cantidad que debe darle. No dé aspirina a niños y adolescentes. Se ha relacionado con el síndrome de Reye, una enfermedad poco común, pero grave.
El salpullido de la roséola desaparecerá sin tratamiento médico.